Aunque no lo parezca, los extintores tienen muchas historias y curiosidades almacenadas dentro de sus cuerpos de metal. También, los incendios, aunque no tengan mucho misterio, es necesario apagarlos siguiendo unos procedimientos dependiendo del origen de este.
Los extintores se patentaron e inventaron hace dos siglos, en el año 1813 por el inventor William Manby en el Reino Unido. El primero funcionaba con cuatro cilindros, tres de estos contenían agua i el último aire comprimido. Este último permitía que el agua saliese a presión para poder extinguir el incendio con eficacia. Hasta el año 1905 no se sustituyó el agua por bicarbonato sódico
En el año 2015 se inventó un extintor sonoro, es decir, un extintor capaz de extinguir incendios mediante el sonido. Estos emiten unas ondas de 30 a 60 Hertz. Esa baja frecuencia consigue alejar el oxígeno de las llamas el tiempo suficiente para extinguirlo. Aún en día se están realizando pruebas con este aparato de extinción, ya que de momento solo son capaces de apagar incendios pequeños y no enfría la zona que está siendo quemada. Si se consigue desarrollar un extintor sonoro eficaz, esto significaría una reducción total de la contaminación causada por los agentes extintores con una durabilidad muy larga.
Usar un grupo de extintores siempre será más eficaz para extinguir un incendio que no usando extintor tras extintor. La actuación de múltiples al mismo tiempo tiene una capacidad más grande de alejar el oxígeno o la fuente de combustión, reduciendo las llamas con eficacia.
Siempre se debe extinguir el fuego suministrando el agente extintor en la dirección del viento para que este no se quede atrás y las brasas del fuego no lleguen a ti.
Si el fuego se ha originado en una superficie líquida, se debe extinguir empezando por la parte delantera de la base del fuego. Si se ha originado por un derrame, se debe extinguir empezando por la parte más alta del fuego y después hacia abajo.